La narcolepsia es un trastorno neurológico crónico del sueño que afecta a la capacidad del cerebro para regular los ciclos de sueño-vigilia. Las personas con narcolepsia pueden sentir mucho sueño durante el día y quedarse dormidas de repente, incluso después de haber dormido toda la noche. Algunas personas también sufren cataplejía, una pérdida repentina del tono muscular provocada por las emociones.
La narcolepsia está relacionada con cambios en los sistemas cerebrales que controlan la vigilia y el sueño REM. En la narcolepsia de tipo 1, es habitual que haya niveles bajos de hipocretina, también llamada orexina. La genética y los procesos autoinmunes pueden influir, aunque no siempre se conoce la causa exacta.
La somnolencia diurna excesiva puede afectar a los estudios, el trabajo, las relaciones, la conducción y las rutinas diarias. Las siestas programadas, unos horarios de sueño regulares y un tratamiento adecuado pueden ayudar a controlar los síntomas.
Llevar un registro de la somnolencia, las siestas, los factores desencadenantes, los episodios de cataplejía, la parálisis del sueño, las alucinaciones y los efectos del tratamiento puede ayudarte a identificar patrones y a prepararte para las citas médicas.
La narcolepsia se suele dividir en dos tipos principales. La narcolepsia de tipo 1 se caracteriza por una somnolencia diurna excesiva, junto con cataplejía o niveles bajos de hipocretina.
La narcolepsia de tipo 2 se caracteriza por una somnolencia diurna excesiva sin cataplejía y sin niveles bajos confirmados de hipocretina.
El tratamiento se centra en reducir la somnolencia diurna, controlar síntomas como la cataplejía y mejorar el funcionamiento diario. El tratamiento puede incluir medicación, siestas programadas durante el día y mantener un horario de sueño regular.
El tratamiento más adecuado depende de los síntomas de cada persona, su estilo de vida, sus necesidades de seguridad y cómo responde al tratamiento. La narcolepsia es una enfermedad crónica, pero los síntomas suelen poder controlarse bien.
La narcolepsia puede aumentar el riesgo de sufrir accidentes, sobre todo al conducir o al realizar actividades que requieran un estado de alerta constante. Es posible que algunas personas necesiten adaptaciones en el trabajo o en el colegio, y deberían hablar con su médico sobre las medidas de seguridad específicas para cada caso.
Unas rutinas de sueño regulares, las siestas programadas y el apoyo de la familia, los jefes o los profesores también pueden facilitarte el día a día.
La narcolepsia puede afectar a cualquiera, pero los síntomas suelen aparecer en la infancia, la adolescencia o al principio de la edad adulta. Algunas personas llevan años con síntomas antes de que les pongan un diagnóstico.
Tener antecedentes familiares de narcolepsia puede aumentar ligeramente el riesgo, aunque la mayoría de las personas con narcolepsia no tienen ningún familiar cercano que padezca esta enfermedad.
Un diagnóstico tardío o unos síntomas mal controlados pueden afectar a la educación, el trabajo, el bienestar emocional y la seguridad.
Entre los síntomas más comunes se encuentran la somnolencia diurna excesiva y unas ganas irrefrenables de dormir durante el día.
Algunas personas también sufren cataplejía, parálisis del sueño, alucinaciones muy realistas parecidas a sueños al quedarse dormidas o al despertarse, y trastornos del sueño nocturno.
Los síntomas varían de una persona a otra y pueden afectar a la concentración, la memoria, el estado de ánimo y la capacidad para mantenerse alerta durante las actividades cotidianas.
El diagnóstico suele empezar con una charla sobre los síntomas, los hábitos de sueño y el historial médico. Los médicos pueden recurrir a un estudio del sueño que dura toda la noche, llamado polisomnografía, seguido de una prueba de latencia múltiple del sueño (MSLT) para evaluar la rapidez con la que te quedas dormido durante el día y cuándo se produce el sueño REM.
También se pueden utilizar diarios del sueño o la actigrafía. En algunos casos, analizar los niveles de hipocretina puede ayudar a confirmar un diagnóstico de narcolepsia de tipo 1.
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SOP • Resistencia a la insulina • 2 análisis anteriores



