La nefropatía por IgA, o IgAN, es una enfermedad renal crónica en la que se acumula en los riñones un anticuerpo llamado inmunoglobulina A. Estos depósitos provocan inflamación y pueden dañar los glomérulos, que son los diminutos filtros que eliminan los residuos y el exceso de líquido de la sangre. La IgAN también se conoce como enfermedad de Berger.
La causa exacta aún no se conoce del todo. Los investigadores creen que unas diferencias en el sistema inmunitario hacen que se acumulen formas inusuales de IgA en los riñones. La genética, los factores ambientales y las infecciones pueden influir. Algunas personas notan por primera vez que tienen sangre en la orina durante un resfriado, un dolor de garganta o una infección respiratoria, o poco después.
La IgAN primaria se da cuando la nefropatía por IgA es la principal enfermedad que afecta a los riñones. La IgAN secundaria está relacionada con otra afección, como ciertas enfermedades hepáticas, la enfermedad celíaca, la enfermedad inflamatoria intestinal o algunas infecciones. Identificar esa afección asociada puede influir en cómo se trata la enfermedad.
La nefropatía por IgA no es lo mismo que la vasculitis por IgA. En ambas hay depósitos de IgA, pero la vasculitis por IgA afecta a los pequeños vasos sanguíneos de todo el cuerpo y también puede provocar una erupción cutánea de color morado, dolor en las articulaciones y síntomas abdominales.
El tratamiento tiene como objetivo reducir la pérdida de proteínas, controlar la presión arterial y proteger la función renal. Para bajar la presión arterial y reducir la proteína en la orina, se suelen usar medicamentos como los inhibidores de la ECA o los antagonistas de los receptores de la angiotensina (ARA).
Dependiendo del riesgo de cada persona y de su función renal, el tratamiento también puede incluir inhibidores de SGLT2, tratamientos inmunológicos específicos, corticosteroides u otros medicamentos que actúan sobre el proceso de la enfermedad. La disponibilidad de los tratamientos varía, y conviene hablar con un nefrólogo sobre los beneficios y los posibles efectos secundarios.
Cualquiera puede desarrollar IgAN, aunque suele diagnosticarse en niños, adolescentes y adultos jóvenes. Tener antecedentes familiares de IgAN o de vasculitis por IgA puede aumentar la probabilidad de desarrollarla.
La IgAN también está relacionada con enfermedades como la celiaquía, la enfermedad inflamatoria intestinal, la enfermedad hepática crónica y ciertas infecciones. Tener uno de estos factores de riesgo no significa que vayas a desarrollar necesariamente una IgAN, y de momento no hay ninguna forma establecida de prevenirla.
Muchas personas no presentan síntomas evidentes al principio. Los primeros indicios pueden detectarse únicamente en análisis de sangre u orina de rutina.
Entre los posibles síntomas se incluyen orina de color rosa, rojo, marrón o con tono a cola de cola debido a la presencia de sangre; orina espumosa por la presencia de proteínas; hinchazón alrededor de los ojos o en las piernas y los pies; e hipertensión arterial. Estos síntomas también pueden aparecer en otras enfermedades y, por sí solos, no confirman que se trate de una IgAN.
El diagnóstico suele empezar con análisis de orina, análisis de sangre, mediciones de la tensión arterial y una revisión de los síntomas y los antecedentes familiares. Estas pruebas pueden detectar sangre o proteínas en la orina y mostrar cómo funcionan los riñones.
Normalmente hace falta una biopsia renal para confirmar la IgAN. Durante la biopsia, se analiza una pequeña muestra de tejido renal para detectar depósitos de IgA y signos de inflamación o cicatrices.
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SOP • Resistencia a la insulina • 2 análisis anteriores



