Cuándo acudir al médico si tienes tos persistente
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TL;DR
- Una tos que dura más de 3 semanas se considera persistente y conviene acudir al médico.
- Acude al médico de inmediato si la tos va acompañada de sangre, dificultad para respirar, dolor en el pecho, pérdida de peso inexplicable o fiebre alta.
- Las causas más comunes van desde el goteo posnasal y el asma hasta la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) y ciertos medicamentos. No hay una única causa para la tos persistente, así que el diagnóstico suele basarse en analizar los síntomas, los antecedentes y los resultados de las pruebas.
- La mayoría de las toses persistentes se pueden tratar una vez que se identifica la causa subyacente, y llevar un seguimiento de tus síntomas a lo largo del tiempo puede ayudar a tu médico a llegar a esa conclusión más rápido.
Una tos que se alarga puede ser fácil de pasar por alto. Quizá pienses que solo es lo que queda de un resfriado o algo que se te pasará solo. Y a veces es así. Pero cuando la tos dura semanas y no parece haber ninguna razón clara, ahí sí que vale la pena prestarle atención.
Si tienes una enfermedad crónica, ya sabes que los síntomas vagos o cambiantes pueden ser difíciles de identificar. Una tos persistente puede dar esa sensación. Puede que no te parezca lo suficientemente grave como para mencionarlo, pero puede indicar algo que conviene tratar cuanto antes.
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¿Qué se considera una tos persistente?
Los médicos suelen clasificar la tos según cuánto tiempo dura. Una tos que dura menos de 3 semanas se considera aguda. Si dura entre 3 y 8 semanas, es subaguda. Cualquier tos que dure más de 8 semanas en adultos, o más de 4 semanas en niños, se considera crónica.
La mayoría de las toses agudas aparecen tras un resfriado o una infección respiratoria y se curan solas. Si la tos se alarga más allá de ese periodo, suele significar que hay algo más de por medio, algo que quizá requiera un diagnóstico y un tratamiento, en lugar de solo paciencia.
La tos crónica es más habitual de lo que mucha gente cree. Una revisión sistemática publicada en la revista «European Respiratory Journal» reveló que afecta aproximadamente al 10 % de la población adulta de todo el mundo, lo que la convierte en uno de los motivos más frecuentes por los que la gente acude al médico de cabecera.
¿Qué suele provocar una tos que no se te quita?
Las tres causas más comunes de la tos crónica en personas que no fuman son el goteo posnasal, el asma y la enfermedad por reflujo gastroesofágico, también conocida como ERGE. En conjunto, estas causas representan la mayoría de los casos que se ven en la práctica clínica.
- El goteo posnasal se produce cuando el exceso de mucosidad de los senos paranasales baja por la parte posterior de la garganta y provoca el reflejo de la tos. Suele estar relacionado con alergias, sinusitis o irritantes ambientales. Puede que ni siquiera notes el goteo en sí, solo la tos que provoca.
- La tos relacionada con el asma no siempre va acompañada de sibilancias o dificultad para respirar, que son los síntomas que la gente suele asociar con el asma. A veces, la tos es el único síntoma, por lo que es fácil pasarla por alto si no te haces las pruebas adecuadas. A esto se le llama a veces «asma de variante de tos».
- La ERGE hace que el ácido del estómago suba al esófago y, a veces, a las vías respiratorias. Esa irritación puede provocar una tos crónica, que suele empeorar por la noche o después de comer. Mucha gente no relaciona su tos con el reflujo ácido porque puede que no tengan acidez estomacal evidente.
- Otras causas son: los medicamentos inhibidores de la ECA que se usan para la hipertensión, la bronquitis crónica, la exposición a factores ambientales como el polvo o las sustancias químicas y, con menos frecuencia, enfermedades pulmonares como la bronquiectasia o la enfermedad pulmonar intersticial (fibrosis pulmonar).
¿Cuándo deberías ir al médico de verdad?
Si tu tos lleva más de tres semanas y no mejora, eso ya es motivo suficiente para pedir cita. Aunque te parezca leve, en este caso lo que cuenta es que persista, más que su intensidad.
Deberías pedir cita cuanto antes si tu tos viene acompañada de mucosidad espesa o de color anormal, si empeora con el tiempo, si tienes sibilancias o un silbido al respirar, sudores nocturnos o fiebre baja que no se te quita.
Lo más probable es que tu médico empiece por hacerte un historial médico y un reconocimiento físico. Dependiendo de lo que encuentre, los siguientes pasos podrían ser una radiografía de tórax, una espirometría para evaluar la función pulmonar o derivarte a un especialista. El objetivo es identificar la causa subyacente, en lugar de limitarse a tratar la tos en sí.
¿Cuáles son las señales de alerta que requieren atención urgente?
Algunos síntomas, junto con una tos persistente, pueden indicar algo más grave. Estos son los que no deberían esperar a una cita de rutina.
Si toses sangre, aunque sea una cantidad pequeña, hay que ir al médico cuanto antes. Puede ser síntoma de infecciones, problemas en los vasos sanguíneos o, en algunos casos, cáncer de pulmón.
Una dificultad respiratoria grave o una falta de aire repentina, sobre todo en reposo, puede indicar una embolia pulmonar, un ataque grave de asma o insuficiencia cardíaca.
El dolor en el pecho que empeora al toser o al respirar podría indicar una pleuresía, una neumonía o un problema cardíaco.
La pérdida de peso inexplicable, es decir, perder más del 5 % de tu peso corporal sin proponértelo, junto con una tos crónica, requiere una evaluación médica inmediata.
Una fiebre alta o persistente superior a 39 °C (102,2 °F), acompañada de tos, puede indicar una neumonía u otra infección grave.
Si te pasa alguna de estas cosas, ve a urgencias o llama a tu médico enseguida.
¿Puede una tos persistente ser síntoma de algo grave?
Sí, aunque en la mayoría de los casos la causa resulta ser benigna y tratable. Dicho esto, algunas afecciones que provocan una tos persistente sí requieren atención más urgente. Entre ellas se encuentran la fibrosis pulmonar, la neumonía, la tuberculosis, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y el cáncer de pulmón.
La insuficiencia cardíaca también puede manifestarse como una tos crónica, sobre todo una tos seca que empeora al acostarse. Esto ocurre porque se acumula líquido en los pulmones. A menudo va acompañada de cansancio, hinchazón de tobillos y dificultad para respirar al hacer ejercicio.
Cómo afecta la tos persistente a los pulmones
La tos crónica no es solo una molestia. Con el tiempo, toser con fuerza repetidamente puede forzar los músculos del pecho, irritar las vías respiratorias y, en algunos casos, provocar fracturas de costillas o incontinencia urinaria. Pero lo más importante es que la tos en sí misma puede ser una señal de que algo está pasando en lo más profundo de los pulmones y que hay que prestarle atención.
¿Qué puedes hacer para controlar tus síntomas?
Hay algunas cosas que pueden ayudarte a controlar los síntomas. Mantenerte bien hidratado ayuda a diluir la mucosidad y a aliviar la irritación de garganta. Un humidificador puede aportar humedad al aire seco de los espacios cerrados, sobre todo durante los meses más fríos. Evitar los irritantes conocidos, como el humo del tabaco, los perfumes fuertes y el polvo, también puede marcar la diferencia.
Se ha demostrado que la miel, en cantidades de entre 1 y 2 cucharaditas, ayuda a aliviar la tos a corto plazo. Una revisión sistemática de 2020 publicada en «BMJ Evidence-Based Medicine» reveló que era más eficaz que la atención habitual para aliviar los síntomas de las vías respiratorias superiores en adultos y niños mayores de un año.
Elevar la cabeza mientras duermes puede reducir la tos provocada por el goteo posnasal o el reflujo gastroesofágico (RGE). Evita automedicarte con antibióticos, ya que la mayoría de las toses persistentes no están causadas por infecciones bacterianas.
Una de las cosas más útiles que puedes hacer es llevar un diario de la tos. Anota cuándo es más intensa, qué parece provocarla y cualquier otro síntoma que la acompañe. En mama health encontrarás un espacio para hacerlo. Este tipo de detalles resultan sorprendentemente valiosos cuando hablas con tu médico. Convierten una queja vaga en algo con lo que él o ella puede trabajar.
¿Cómo se trata la tos persistente?
El tratamiento depende totalmente de cuál sea la causa. Por eso es más importante averiguar la causa subyacente que simplemente calmar la tos.
El goteo posnasal suele tratarse con antihistamínicos, aerosoles nasales con corticosteroides o descongestionantes. El asma variante de la tos responde bien a los corticosteroides inhalados y a los broncodilatadores. La tos relacionada con la ERGE mejora con inhibidores de la bomba de protones, cambios en la dieta y ajustes en el estilo de vida, como evitar comer tarde por la noche.
Si la tos se debe a un inhibidor de la ECA, tu médico puede cambiarte a otro medicamento para la tensión arterial, normalmente un antagonista de los receptores de la angiotensina, que casi nunca provoca tos como efecto secundario.
Si se trata de fibrosis pulmonar, existen medicamentos antifibróticos que frenan el avance de la cicatrización del tejido. Lee más sobre ello aquí.
Todo tratamiento implica una serie de compensaciones. Algunos medicamentos actúan rápido, pero tienen efectos secundarios si se usan durante mucho tiempo. Otros protegen la salud a largo plazo, pero tardan en dar resultados. Por eso, tratar una tos persistente, igual que cualquier otra enfermedad crónica, suele reducirse a encontrar el equilibrio entre controlar la enfermedad y garantizar la seguridad a lo largo del tiempo.
La mayoría de la gente nota una mejora notable entre 1 y 4 semanas después de empezar el tratamiento adecuado, aunque algunas afecciones tardan más en desaparecer por completo.
La mejor forma de plantearse una tos persistente
Una tos persistente no es un diagnóstico. Es una señal. Y, como la mayoría de las señales que nos envía el cuerpo, se vuelve más clara en cuanto empiezas a fijarte en los detalles que la rodean.
Si llevas semanas con tos, anota cuándo te da, qué la empeora y qué más notas. Esa información convierte un síntoma vago en algo con lo que tu médico puede trabajar de verdad, y ahí es precisamente donde mama health puede ayudarte a sentirte más apoyado antes, después y entre las citas.
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