Fibrosis pulmonar idiopática (FPI): guía completa

por el Dr. Jonas Witt
Médico
24 de abril de 2026
-
Obtén asistencia sanitaria personalizada en 2 minutos
Responde a 9 preguntas rápidas para crear un asistente de IA adaptado a tu situación, basado en conocimientos médicos fiables y en experiencias reales de personas como tú.
Más de 40 000 personas en
ya han compartido sus historias
Índice

TL;DR

  • La fibrosis pulmonar idiopática (FPI) es una enfermedad pulmonar crónica que provoca una cicatrización irreversible del tejido pulmonar, lo que hace que cada vez sea más difícil respirar.
  • Se desconoce la causa («idiopática»), aunque hay factores genéticos, el tabaquismo y la exposición a factores ambientales que aumentan el riesgo.
  • Afecta principalmente a adultos mayores de 50 años, con una supervivencia media de entre 2 y 5 años tras el diagnóstico.
  • El diagnóstico se basa en una tomografía computarizada de alta resolución y en una evaluación multidisciplinar.
  • Dos fármacos antifibróticos, la pirfenidona (Esbriet) y el nintedanib (Ofev), pueden ralentizar la progresión de la enfermedad en aproximadamente un 50 %, pero no pueden revertir el daño ya causado. El trasplante de pulmón es la única opción que puede prolongar significativamente la supervivencia en los casos avanzados.
  • Es fundamental diagnosticarlo pronto y empezar el tratamiento cuanto antes.

La FPI puede ser difícil de aceptar, en parte por cómo se llama. «Idiopática» simplemente significa que se desconoce la causa, lo cual no es una respuesta satisfactoria cuando eres tú quien lucha por respirar. Lo que sí sabemos es esto: la FPI es una enfermedad pulmonar crónica y progresiva en la que se acumula gradualmente tejido cicatricial en los pulmones, lo que dificulta que el oxígeno pase al torrente sanguíneo. Afecta a aproximadamente 3 millones de personas en todo el mundo, la mayoría de ellas adultos mayores de 50 años.

Esa definición es un punto de partida, pero no refleja lo que realmente supone vivir con la FPI. Los síntomas suelen aparecer poco a poco, a lo largo de meses o años. Esa dificultad para respirar que parecía deberse al envejecimiento o a la falta de forma física resulta ser algo mucho más grave. Para muchas personas, llegar a un diagnóstico claro lleva tiempo, y la incertidumbre durante ese proceso puede ser tan dura como el propio diagnóstico.

¿Qué es la fibrosis pulmonar idiopática?

La FPI es una forma específica de fibrosis pulmonar progresiva sin causa externa identificada. Se limita a los pulmones y sigue un patrón denominado «neumonía intersticial habitual» (NIA), que los médicos suelen poder reconocer en las pruebas de imagen.

Lo que ocurre en la FPI es, básicamente, una respuesta de cicatrización anómala. Las pequeñas lesiones repetidas en el revestimiento pulmonar hacen que el cuerpo forme tejido cicatricial en lugar de repararse de forma normal. Con el tiempo, ese tejido cicatricial sustituye al tejido pulmonar sano, lo que reduce la capacidad del oxígeno para pasar al torrente sanguíneo.

La supervivencia media tras el diagnóstico oscila entre los 2 y los 5 años, aunque esta cifra no lo dice todo. Algunas personas experimentan un deterioro lento y gradual. Otras se enfrentan a una progresión más rápida. El diagnóstico y el tratamiento tempranos marcan una gran diferencia en cómo se desarrolla esa evolución.

¿Cuáles son los síntomas de la FPI?

Los dos síntomas más comunes son la dificultad para respirar, que empeora con el tiempo, y una tos seca persistente. Ambos suelen aparecer de forma gradual, lo que explica en parte por qué la FPI a menudo pasa desapercibida o se atribuye erróneamente al envejecimiento, la falta de forma física, la EPOC o el asma en sus primeras etapas.

Algunos de los síntomas más comunes son:

  • Dificultad para respirar que va en aumento: al principio se nota al hacer ejercicio y, más adelante, durante actividades cotidianas como caminar, vestirse o hablar.
  • Tos seca crónica: una tos persistente y no productiva que no responde a los tratamientos habituales contra la tos.
  • Cansancio y debilidad: unos niveles bajos de oxígeno durante mucho tiempo pueden provocar un cansancio más profundo que el que se siente tras una mala noche de sueño.
  • Dedos hipocráticos: redondeamiento y engrosamiento de las yemas de los dedos, presente en entre una cuarta parte y la mitad de las personas con FPI.
  • Pérdida de peso involuntaria: el apetito suele disminuir a medida que avanza la enfermedad.
  • Crepitaciones inspiratorias: cuando el médico te ausculta los pulmones, puede oír un sonido fino y crepitante, parecido al del velcro, en la base; este se da en más del 90 % de los pacientes con FPI.

Si te suenan algunos de estos síntomas, sobre todo la dificultad para respirar que ha ido aumentando sin una razón clara, vale la pena que lo comentes con tu médico.

¿Qué causa la FPI?

La verdad es que nadie lo sabe con certeza, y por eso precisamente se llama «idiopática». Las investigaciones actuales sugieren que la FPI se desarrolla por una combinación de predisposición genética, exposición ambiental y cambios en la biología pulmonar relacionados con el envejecimiento. La teoría más aceptada es que pequeñas lesiones repetidas en el pulmón desencadenan un proceso de reparación anormal, que genera tejido cicatricial en lugar de un regeneración sana.

Parece que hay varios factores que aumentan el riesgo. Fumar es el que se identifica con mayor frecuencia, ya que los fumadores actuales o exfumadores tienen un riesgo entre dos y tres veces mayor que las personas que nunca han fumado. Las exposiciones laborales también influyen: el polvo de metal, el polvo de madera, el corte de piedra, la agricultura y el contacto con el ganado se han relacionado con la FPI.

Aproximadamente entre el 5 % y el 20 % de las personas tienen antecedentes familiares. En las familias afectadas se han detectado mutaciones en genes relacionados con el mantenimiento de los telómeros y las proteínas del surfactante. Si algún familiar cercano ha padecido fibrosis pulmonar, vale la pena que se lo comentes a tu médico.

La FPI también suele aparecer junto con otras enfermedades. La enfermedad por reflujo gastroesofágico es especialmente frecuente, ya que afecta a entre el 67 % y el 94 % de los pacientes con FPI. La apnea obstructiva del sueño, la hipertensión pulmonar y el cáncer de pulmón también son enfermedades asociadas.

¿Cómo se diagnostica la FPI?

No hay ninguna prueba por sí sola que confirme la FPI. El diagnóstico suele basarse en la combinación de varios factores: tus síntomas, los resultados de las pruebas de imagen, las pruebas de función pulmonar y la valoración de un equipo de especialistas.

La herramienta diagnóstica más importante es una tomografía computarizada de alta resolución del tórax, conocida como TCAR. Esta prueba permite ver con detalle el patrón de cicatrización. Las pruebas de función pulmonar revelan en qué medida se han visto afectadas la capacidad pulmonar y el intercambio gaseoso. En algunos casos, cuando los resultados de las pruebas de imagen no son lo suficientemente claros, puede ser necesaria una biopsia pulmonar quirúrgica, aunque esto conlleva riesgos y no se recomienda para todo el mundo.

Lo que distingue el diagnóstico de la FPI de muchas otras enfermedades es el papel que desempeña un equipo multidisciplinar: neumólogos, radiólogos y patólogos que analizan juntos toda la información. Las investigaciones demuestran que este enfoque colaborativo mejora la precisión del diagnóstico entre un 10 % y un 20 % en comparación con un único especialista que trabaja por su cuenta.

El proceso puede parecer lento, sobre todo cuando ya te cuesta respirar. Pero es importante que el diagnóstico sea correcto, porque la FPI se trata de forma diferente a otras enfermedades pulmonares que pueden parecer similares.

¿Cuáles son los estadios de la FPI?

La FPI no cuenta con un sistema de estadificación formal como el que tienen algunos tipos de cáncer. En su lugar, los médicos usan una herramienta llamada «índice GAP» para estimar el pronóstico basándose en cuatro factores: sexo, edad, capacidad pulmonar (CVF) y eficiencia de transferencia de gases (DLCO).

  • Etapa I (puntuación GAP de 0 a 3): Se estima una mortalidad al año de alrededor del 6 %.
  • Etapa II (puntuación GAP de 4 a 5): Se estima una mortalidad al año de alrededor del 16 %.
  • Estadio III (puntuación GAP de 6 a 8): Se estima una mortalidad a un año de alrededor del 40 %.

Otra prueba habitual es la prueba de marcha de seis minutos: un ejercicio sencillo en el que caminas a tu propio ritmo durante seis minutos mientras tu equipo médico mide la distancia que recorres y cómo responden tus niveles de oxígeno. No es una prueba de aprobado o suspenso. Es una forma de comprender cómo funcionan tus pulmones en condiciones reales y de hacer un seguimiento de cómo evoluciona tu estado con el tiempo.

-> Lee más sobre el índice GAP aquí:Cómo entender el índice GAP para la fibrosis pulmonar: qué significa para ti

¿Cómo se trata la FPI?

La FPI no tiene cura. El tratamiento se centra en frenar la enfermedad, controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida. Actualmente hay dos medicamentos antifibróticos autorizados, y ambos pueden ralentizar significativamente el avance de la enfermedad.

Medicamentos antifibróticos

La pirfenidona (Esbriet) frena la velocidad a la que los pulmones pierden su capacidad para retener aire. Los estudios demuestran que los pacientes que la toman tienen muchas menos probabilidades de sufrir una caída importante de la función pulmonar a lo largo de un año. Entre los efectos secundarios más comunes se encuentran las náuseas, las erupciones cutáneas, la sensibilidad al sol y las molestias estomacales.

El nintedanib (Ofev) actúa bloqueando ciertas enzimas que provocan el proceso de cicatrización. Los pacientes que lo toman pierden aproximadamente la mitad de la función pulmonar al año que los que no lo toman. El efecto secundario más común es la diarrea, que afecta a unos 6 de cada 10 pacientes.

Ninguno de los dos medicamentos revierte el daño que ya se ha producido, pero ambos pueden ralentizar la progresión de la enfermedad. Por lo general, se recomienda empezar el tratamiento pronto, incluso cuando los síntomas son leves.

Oxígeno suplementario

Cuando el nivel de oxígeno en sangre baja demasiado, ya sea durante la actividad física o en reposo, el oxígeno suplementario puede ayudarte a mantenerte más activo, sentir menos dificultad para respirar y dormir mejor. Tu médico evaluará cuándo y qué cantidad de oxígeno es la adecuada.

Rehabilitación pulmonar

Se trata de un programa estructurado que combina ejercicio supervisado, técnicas de respiración, información sobre tu enfermedad y apoyo emocional. Es una de las herramientas menos utilizadas en el tratamiento de la FPI, pero las investigaciones demuestran que puede mejorar tu capacidad para caminar, reducir la sensación de falta de aire y mejorar tu calidad de vida en general.

Trasplante de pulmón

Actualmente, el trasplante de pulmón es el único tratamiento que puede prolongar significativamente la vida en los casos avanzados de FPI. Tras el trasplante, muchos pacientes viven una media de cinco años más. Dado que las listas de espera pueden ser largas y que la FPI puede empeorar de forma impredecible, vale la pena hablar sobre la evaluación para el trasplante desde el principio, a ser posible en el momento del diagnóstico, para que estés preparado si llega a ser necesario.

¿Qué medicamentos hay que evitar si tienes FPI?

Más adelante se descubrió que algunos tratamientos que se usaban antes para la FPI hacían más daño que bien. Antes se solía recetar una combinación de prednisona, azatioprina y N-acetilcisteína, pero los estudios demostraron que aumentaba el riesgo de muerte y de hospitalización. Ya no se recomienda.

También se estudió la warfarina, un anticoagulante, en pacientes con FPI y se descubrió que aumenta el riesgo de muerte. Se demostró que un medicamento llamado ambrisentán, desarrollado para la hipertensión pulmonar, empeora los resultados de la FPI. Si te han recetado alguno de estos medicamentos en el pasado, vale la pena que se lo comentes a tu especialista.

¿Qué es una exacerbación aguda en la FPI?

Una exacerbación aguda es un empeoramiento repentino y grave de la respiración que se desarrolla a lo largo de unos días o unas pocas semanas, y que no está causado por insuficiencia cardíaca ni por acumulación de líquido, sino por el propio agravamiento agudo de la enfermedad. Estos episodios afectan cada año a entre el 5 % y el 15 % de los pacientes con FPI, y son graves. Aproximadamente la mitad de los pacientes hospitalizados por una exacerbación aguda no sobreviven al episodio.

Los síntomas incluyen una dificultad para respirar que empeora rápidamente y una disminución de los niveles de oxígeno. El tratamiento es de apoyo y puede incluir corticosteroides en dosis altas. Es importante conocer los síntomas y acudir rápidamente al médico si tu respiración empeora.

¿Pueden la dieta y el estilo de vida ayudarte a controlar tu FPI?

La dieta y el estilo de vida no pueden cambiar el curso subyacente de la FPI, pero sí influyen en cómo te sientes en el día a día.

Es importante mantener una alimentación adecuada, ya que muchas personas con FPI pierden peso y masa muscular con el tiempo. Las comidas pequeñas y frecuentes pueden ayudar a reducir la dificultad para respirar que a veces provoca comer. Una dieta de estilo mediterráneo, rica en alimentos antiinflamatorios, puede favorecer la salud general, aunque no se ha demostrado que ninguna dieta específica frene la fibrosis.

Se recomienda realizar actividad física regular y moderada a quienes puedan hacerlo. Caminar, montar en bicicleta a ritmo suave y seguir programas de ejercicio supervisados ayudan a mantener la forma física, reducir el decondicionamiento y favorecer la salud mental. El nivel y el tipo de actividad deben adaptarse en función de tus necesidades de oxígeno y de cómo te sientas.

También es importante evitar los irritantes respiratorios: el humo del tabaco, la contaminación atmosférica, el polvo en el trabajo y los vapores químicos pueden empeorar las cosas. Mantenerte al día con las vacunas contra la gripe y el neumococo reduce el riesgo de infecciones respiratorias, que pueden provocar exacerbaciones agudas.

-> Lee más aquí:Dieta para la fibrosis pulmonar: qué comer y qué evitar

¿Cuál es la esperanza de vida con la FPI?

La supervivencia media tras el diagnóstico es de entre 2 y 5 años, pero los resultados individuales varían mucho, y ese margen es importante. Algunas personas se mantienen relativamente estables durante años. Otras empeoran más rápidamente. Se ha demostrado que el tratamiento antifibrótico retrasa la progresión de la enfermedad y puede prolongar la supervivencia, lo cual es una de las razones por las que el diagnóstico precoz y el inicio temprano del tratamiento son tan importantes.

Entre los factores asociados a un deterioro más rápido se encuentran una edad más avanzada en el momento del diagnóstico, el sexo masculino, una función pulmonar más baja al inicio del estudio, un mayor deterioro de la función pulmonar en un periodo de 6 a 12 meses, una menor distancia recorrida en la prueba de marcha de seis minutos, la presencia de hipertensión pulmonar y puntuaciones más altas en la escala GAP.

Se trata de patrones estadísticos, no de predicciones individuales. Tu equipo médico está en mejor posición que cualquier cifra para ayudarte a entender qué indican tus resultados concretos.

¿Cómo afecta emocionalmente vivir con FPI?

Vivir con FPI afecta considerablemente a la salud mental y al bienestar emocional. Los estudios indican que muchos pacientes sufren ansiedad o depresión clínicamente significativas, lo cual no es de extrañar. Una enfermedad progresiva, incurable e impredecible, que te quita el aliento y, poco a poco, tu independencia, supone una verdadera carga psicológica.

La carga que soportan los cuidadores también es considerable. Las parejas y los familiares suelen sufrir mucha ansiedad, cansancio y aislamiento social junto a la persona con FPI.

El apoyo psicológico, ya sea terapia cognitivo-conductual, un grupo de apoyo o la participación en cuidados paliativos, debería formar parte de la atención desde el principio, y no ser algo reservado para las etapas finales. Las organizaciones de defensa de los pacientes, como la Fundación de Fibrosis Pulmonar y la Federación Europea de Fibrosis Pulmonar Idiopática y Trastornos Relacionados (EU-IPFF), ofrecen apoyo, información y contacto con otras personas que están pasando por lo mismo.

El tiempo que pasa entre citas es, a menudo, cuando realmente se vive el día a día con la FPI. Llevar un registro de los síntomas, saber a qué hay que estar atento y tener una forma de comunicar los cambios a tu equipo médico hace que ese tiempo sea más llevadero. mama health ayudarte con eso.

Preguntas frecuentes

¿La FPI es lo mismo que la EPOC?

No. La FPI y la EPOC son enfermedades diferentes. La FPI es una enfermedad pulmonar restrictiva causada por la formación de cicatrices, mientras que la EPOC es obstructiva y está provocada principalmente por el tabaquismo. Ambas provocan dificultad para respirar, pero sus mecanismos, tratamientos y pronósticos son distintos. Hay personas que padecen ambas enfermedades a la vez.

¿Es contagiosa la FPI?

No. La FPI no se transmite de persona a persona. Aunque existen formas familiares debidas a mutaciones genéticas hereditarias, la enfermedad en sí no es contagiosa.

¿Se puede curar la FPI?

Los tratamientos actualesno pueden revertir la fibrosis ya existente. Los medicamentos antifibróticos frenan la progresión de la enfermedad, pero no reparan el tejido dañado. El trasplante de pulmón sustituye por completo los pulmones enfermos, pero no revierte el proceso patológico subyacente.

¿Cuándo debería ir al médico?

Sitienes dificultad para respirar sin causa aparente que ha ido aumentando a lo largo de las últimas semanas, una tos seca crónica que no mejora o fatiga persistente y una menor capacidad para hacer ejercicio sin una causa clara, vale la pena que acudas al médico. Acudir pronto a un neumólogo aumenta las posibilidades de un diagnóstico a tiempo, y un diagnóstico precoz significa acceder antes a tratamientos que pueden marcar la diferencia.

Descargo de responsabilidad:

Este artículo tiene fines meramente informativos y no sustituye el asesoramiento médico profesional. Consulta a atención médica cualificado para el diagnóstico y el tratamiento de la FPI.

Obtén asistencia sanitaria personalizada en 2 minutos
Responde a 9 preguntas rápidas para crear un asistente de IA adaptado a tu situación, basado en conocimientos médicos fiables y en experiencias reales de personas como tú.
Más de 40 000 personas en
ya han compartido sus historias
Fuentes

1. Hutchinson, J., Fogarty, A., Hubbard, R. y McKeever, T. (2015). Incidencia y mortalidad global de la fibrosis pulmonar idiopática: una revisión sistemática. European Respiratory Journal, 46(3), 795–806.
2. Raghu, G., Collard, H. R., Egan, J. J., et al. (2011). Declaración oficial de la ATS/ERS/JRS/ALAT: Fibrosis pulmonar idiopática: directrices basadas en la evidencia para el diagnóstico y el tratamiento. American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine, 183(6), 788–824.
3. Ley, B., Collard, H. R., & King, T. E. (2011). Evolución clínica y predicción de la supervivencia en la fibrosis pulmonar idiopática. American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine, 183(4), 431–440.
4. Hope-Gill, B. D., Hilldrup, S., Davies, C., et al. (2003). Un estudio sobre el reflejo de la tos en la fibrosis pulmonar idiopática. American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine, 168(8), 995–1002.
5. Baughman, R. P., Shipley, R. T., Loudon, R. G., y Lower, E. E. (2009). Crepitaciones en la enfermedad pulmonar intersticial. Chest, 100(1), 96–101.
6. Cottin, V., y Cordier, J. F. (2012). Crepitaciones tipo «velcro»: la clave para el diagnóstico precoz de la fibrosis pulmonar idiopática. European Respiratory Journal, 40(3), 519–521.
7. Seibold, M. A., Wise, A. L., Speer, M. C., et al. (2011). Un polimorfismo común en el promotor del gen MUC5B y la fibrosis pulmonar. New England Journal of Medicine, 364(16), 1503–1512.
8. Baumgartner, K. B., Samet, J. M., Stidley, C. A., et al. (1997). Tabaquismo: un factor de riesgo para la fibrosis pulmonar idiopática. American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine, 155(1), 242–248.
9. Raghu, G., Freudenberger, T. D., Yang, S., et al. (2006). Alta prevalencia de reflujo gastroesofágico ácido anormal en la fibrosis pulmonar idiopática. European Respiratory Journal, 27(1), 136–142.
10. Raghu, G., Remy-Jardin, M., Richeldi, L., et al. (2022). Fibrosis pulmonar idiopática (actualización) y fibrosis pulmonar progresiva en adultos: guía oficial de práctica clínica de la ATS/ERS/JRS/ALAT. American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine, 205(9), e18–e47.
11. du Bois, R. M., Weycker, D., Albera, C., et al. (2011). Capacidad vital forzada en pacientes con fibrosis pulmonar idiopática: propiedades de la prueba y diferencia mínima clínicamente importante. American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine, 184(12), 1382–1389.
12. Walsh, S. L. F., Wells, A. U., Desai, S. R., et al. (2016). Evaluación multicéntrica del acuerdo de los equipos multidisciplinares en el diagnóstico de la enfermedad pulmonar parenquimatosa difusa. The Lancet Respiratory Medicine, 4(7), 557–565.
13. Ley, B., Ryerson, C. J., Vittinghoff, E., et al. (2012). Un índice multidimensional y un sistema de estadificación para la fibrosis pulmonar idiopática. Annals of Internal Medicine, 156(10), 684–691.
14. King, T. E., Bradford, W. Z., Castro-Bernardini, S., et al. (2014). Un ensayo de fase III con pirfenidona en pacientes con fibrosis pulmonar idiopática. New England Journal of Medicine, 370(22), 2083–2092.
15. Richeldi, L., du Bois, R. M., Raghu, G., et al. (2014). Eficacia y seguridad del nintedanib en la fibrosis pulmonar idiopática. New England Journal of Medicine, 370(22), 2071–2082.
16. Dowman, L. M., Hill, C. J., May, A., & Holland, A. E. (2021). Rehabilitación pulmonar para la enfermedad pulmonar intersticial. Base de Datos Cochrane de Revisiones Sistemáticas, 2, CD006322.
17. Chambers, D. C., Yusen, R. D., Cherikh, W. S., et al. (2017). El Registro de la Sociedad Internacional de Trasplante Cardíaco y Pulmonar. Revista de Trasplante Cardíaco y Pulmonar, 36(10), 1037–1079.
18. Raghu, G., Anstrom, K. J., King, T. E., et al. (2012). Prednisona, azatioprina y N-acetilcisteína para la fibrosis pulmonar (ensayo PANTHER-IPF). New England Journal of Medicine, 366(21), 1968–1977.
19. Collard, H. R., Ryerson, C. J., Corte, T. J., et al. (2016). Exacerbación aguda de la fibrosis pulmonar idiopática: informe de un grupo de trabajo internacional. American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine, 194(3), 265–275.
20. Lee, Y. J., Choi, S. M., Lee, J., et al. (2017). Impacto clínico de la depresión y la ansiedad en pacientes con fibrosis pulmonar idiopática. Respiratory Medicine, 127, 49–54.
21. Nathan, S. D., Albera, C., Bradford, W. Z., et al. (2017). Efecto de la pirfenidona sobre la mortalidad: análisis combinados y metaanálisis de ensayos clínicos en la fibrosis pulmonar idiopática. The Lancet Respiratory Medicine, 5(1), 33–41.