ERGE y fibrosis pulmonar: ¿qué relación hay entre ambas?

por el Dr. Jonas Witt
Médico
24 de abril de 2026
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Índice

TL;DR

  • La enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) y la fibrosis pulmonar tienen una relación clínicamente significativa. Las investigaciones indican que hasta el 87 % de los pacientes con fibrosis pulmonar idiopática (FPI) también padecen reflujo ácido anormal.
  • Se cree que la microaspiración crónica de ácido gástrico hacia los pulmones provoca lesiones repetidas en el tejido pulmonar, lo que podría contribuir a la formación de cicatrices fibróticas. Sin embargo, la relación causal sigue sin estar clara y probablemente sea bidireccional, ya que la fisiología pulmonar restrictiva puede, a su vez, agravar el reflujo.
  • Las directrices actuales ya no recomiendan tratar el reflujo únicamente para mejorar los resultados pulmonares. El control del reflujo mediante medicación, cambios en el estilo de vida y, en algunos casos, cirugía, puede seguir siendo adecuado para las personas que padecen ambas afecciones con el fin de aliviar los síntomas relacionados con el reflujo, pero las pruebas de que esto beneficia a los pulmones son menos sólidas de lo que se pensaba.

¿Qué es la ERGE?

La ERGE (enfermedad por reflujo gastroesofágico) es una afección en la que el ácido del estómago vuelve a subir regularmente hacia el esófago, el conducto que conecta la boca con el estómago. Quizás conozcas esta sensación como acidez estomacal. Se produce cuando una pequeña válvula muscular situada en la parte inferior del esófago no se cierra correctamente, lo que permite que el ácido se escape hacia arriba. Entre los factores desencadenantes más comunes se encuentran el sobrepeso, el tabaquismo, el embarazo y ciertos alimentos.

¿Qué es la fibrosis pulmonar?

La fibrosis pulmonar es una enfermedad pulmonar en la que se va acumulando tejido cicatricial en los pulmones, lo que hace que se vuelvan más rígidos y gruesos con el tiempo. A medida que avanza la cicatrización, al oxígeno le cuesta más llegar al torrente sanguíneo, lo que puede provocar que te sientas sin aliento, cansado y con una tos seca persistente.

La forma más común se llama fibrosis pulmonar idiopática (FPI); «idiopática» significa simplemente que los médicos no han podido determinar una causa concreta.

Entonces, ¿qué tiene que ver una cosa con la otra?

Más de lo que te imaginas. La relación entre la ERGE y la fibrosis pulmonar se debe a un fenómeno llamado «microaspiración», un proceso en el que pequeñas cantidades del contenido del estómago (ácido, bilis, enzimas digestivas) se cuelan silenciosamente en las vías respiratorias, a menudo mientras duermes.

A diferencia de la asfixia o la aspiración evidente, esto ocurre de forma silenciosa. Con el tiempo, estas pequeñas pero repetidas exposiciones pueden irritar y dañar el delicado tejido de los pulmones, lo que podría provocar la formación de cicatrices.

Las investigaciones han revelado que hasta el 87 % de las personas con FPI también padecen reflujo ácido anormal, una tasa mucho más alta que en la población general. Los científicos siguen trabajando para comprender exactamente cómo se relacionan la ERGE y la FPI. Actualmente se cree que la relación es bidireccional: el reflujo puede contribuir a la lesión pulmonar, pero un pulmón rígido y menos flexible puede, a su vez, agravar el reflujo. Las principales organizaciones médicas siguen estudiando esta conexión, y el panorama se ha vuelto más matizado en los últimos años a medida que se han completado estudios mejor diseñados.

¿Podrías tener ambas cosas y no saberlo?

Es muy posible. Una investigación del Centro Médico de la Universidad de Duke reveló que casi la mitad de los pacientes con FPI que padecían reflujo ácido no presentaban ningún síntoma típico de acidez estomacal, una situación conocida como «reflujo silencioso». Por eso los médicos recomiendan que a cualquier persona con FPI se le haga una revisión para detectar la ERGE, aunque no note ningún síntoma digestivo evidente.

Algunos indicios de que podrían darse ambas afecciones son:

  • Una tos que empeora después de comer o al acostarse
  • La tos nocturna que te despierta
  • Dificultad para respirar, junto con un sabor agrio o una sensación de ardor
  • Una voz ronca o áspera por las mañanas
  • Episodios repetidos de infecciones respiratorias o neumonía por aspiración

Si alguna de estas situaciones te suena, vale la pena que se lo comentes a tu médico.

¿Cómo se diagnostica todo esto?

Para llegar al fondo del asunto, suele ser necesario que un equipo de especialistas, formado por un neumólogo y un gastroenterólogo, trabaje en conjunto.

En cuanto a los pulmones, las pruebas pueden incluir pruebas respiratorias (pruebas de función pulmonar) y una tomografía computarizada especializada que permite detectar los patrones característicos de la FPI. Para la ERGE, la prueba más precisa es una sonda de pH de 24 horas, un pequeño dispositivo que mide los niveles de acidez en el esófago durante todo un día. Los médicos también pueden analizar el líquido de los pulmones en busca de restos de contenido gástrico, lo que confirma si se está produciendo una microaspiración.

¿Qué se puede hacer al respecto?

La buena noticia es que hay opciones reales para tratar ambas afecciones.

Medicamentos para la ERGE

Los inhibidores de la bomba de protones (IBP), como el omeprazol o el esomeprazol, se usan a menudo para tratar los síntomas de la ERGE. Si también ayudan a los pulmones en personas con FPI ha sido un tema cambiante en la investigación médica, y es importante entender cómo ha evolucionado el pensamiento al respecto.

Cómo ha cambiado la evidencia: Estudios observacionales anteriores, incluido un análisis de 2018, sugerían que los pacientes que tomaban IBP tenían una menor mortalidad relacionada con la FPI. Sin embargo, esos estudios tenían limitaciones metodológicas, y las investigaciones con un diseño más riguroso realizadas desde entonces no han confirmado esos hallazgos. Un gran estudio de cohorte poblacional descubrió que el uso de IBP no se asociaba con menores tasas de mortalidad u hospitalización en la FPI. Un estudio de 2026 sugirió que el uso de IBP podría incluso estar asociado con peores resultados tras tener en cuenta otros factores. Como resultado, las guías de 2022 de la Sociedad Torácica Americana y la Sociedad Respiratoria Europea ahora desaconsejan, de forma condicional, tratar a los pacientes con FPI con medicamentos antiácidos únicamente para mejorar los resultados respiratorios, lo que supone un cambio significativo con respecto a las recomendaciones anteriores.

Los IBP pueden seguir siendo adecuados si padeces tanto FPI como síntomas reales de reflujo, para tratar directamente esos síntomas digestivos. Sin embargo, hay una cuestión concreta que conviene comentar con tu médico: en pacientes con una función pulmonar muy reducida, el uso de IBP se ha asociado a un mayor riesgo de infección. Esto significa que hay que sopesar cuidadosamente la relación entre beneficios y riesgos en cada caso concreto, en lugar de dar por sentado que los IBP son siempre la opción adecuada en la FPI.

Pequeños cambios en tu estilo de vida que te ayudan

Unos pequeños ajustes pueden marcar una gran diferencia:

  • Eleva la cabecera de la cama entre 15 y 20 centímetros (una almohada en forma de cuña funciona muy bien)
  • No comas en las tres horas previas a acostarte
  • Baja de peso si te lo recomienda el médico, ya que incluso una pérdida de peso moderada puede reducir el reflujo
  • Evita los factores desencadenantes conocidos: comidas picantes o grasas, cafeína, alcohol y tabaco
  • Dejar de fumar es bueno tanto para tus pulmones como para el reflujo

Cirugía para la ERGE grave

Para las personas cuyo reflujo no responde a la medicación, una intervención llamada fundoplicatura puede ayudar a reforzar la válvula que hay entre el estómago y el esófago. Los datos más recientes provienen del ensayo aleatorizado WRAP-IPF (2018), que demostró que la intervención era segura y bien tolerada en pacientes con FPI. Sin embargo, en su análisis principal no ralentizó de forma significativa el deterioro de la función pulmonar, y el ensayo no fue lo suficientemente amplio como para sacar conclusiones definitivas. Se necesitan estudios más amplios antes de poder recomendarlo específicamente para la protección pulmonar, aunque sigue siendo una opción válida para tratar los síntomas graves de reflujo.

El tratamiento de la fibrosis pulmonar en sí

Hace tiempo que se aprobaron dos medicamentos para frenar el avance de la FPI: la pirfenidona (Esbriet) y el nintedanib (Ofev). Un tercer medicamento, el nerandomilast (Jascayd), fue aprobado en octubre de 2025 por la FDA en Estados Unidos y en China, aunque a fecha de abril de 2026 aún no ha recibido la aprobación en Europa, incluida Suiza. Estos medicamentos se utilizan junto con el tratamiento adecuado de cualquier síntoma digestivo. Si tomas nintedanib, las náuseas y la diarrea son efectos secundarios comunes, así que mantén informado a tu equipo de atención médica si tus síntomas digestivos cambian.

¿Puede el tratamiento de la ERGE prevenir la fibrosis pulmonar?

Todavía no tenemos pruebas definitivas de que tratar la ERGE evite que se desarrolle la fibrosis pulmonar desde el principio. El optimismo inicial de que tratar de forma agresiva la ERGE en personas que ya padecen FPI podría ralentizar su progresión también se ha visto atenuado por investigaciones más recientes. Las directrices actuales ya no respaldan el tratamiento del reflujo únicamente por el bien de los pulmones, y algunas pruebas más recientes plantean la posibilidad de que los IBP puedan suponer un riesgo para ciertos pacientes con FPI.

Si tienes ERGE crónica pero no padeces ninguna enfermedad pulmonar, actualmente no hay ninguna recomendación de realizar pruebas de detección pulmonar de forma rutinaria. Dicho esto, sigue controlando bien tu reflujo y mantente en contacto con tu médico si notas cualquier síntoma respiratorio nuevo.

Vivir bien con ambas enfermedades

Lidiar con dos enfermedades crónicas a la vez puede resultar abrumador, pero no tienes por qué hacerlo solo.

Las revisiones periódicas tanto con un gastroenterólogo como con un neumólogo te ofrecen la mejor oportunidad de detectar cualquier cambio a tiempo. Los programas de rehabilitación pulmonar pueden ayudarte a mejorar tu resistencia y tu calidad de vida. Los grupos de apoyo, ya sean presenciales o en línea, te permiten conectar con otras personas que realmente entienden por lo que estás pasando.

Un consejo práctico: lleva un diario sencillo de tus síntomas. Anotar cuándo tienes reflujo y cuándo empeora la tos puede ayudaros a ti y a tu médico a detectar patrones y ajustar el tratamiento. mama health ayudarte con esto.

En resumen

La ERGE y la fibrosis pulmonar están relacionadas de formas que afectan a tu salud, aunque la naturaleza de esa relación es más compleja de lo que se pensaba. Los conocimientos científicos han cambiado notablemente entre 2018 y 2022, a medida que estudios más sólidos han sustituido a otros anteriores menos rigurosos. Las directrices actuales ya no recomiendan tratar el reflujo específicamente para proteger los pulmones, y hay datos que sugieren que los inhibidores de la bomba de protones (IBP) conllevan riesgos específicos para los pacientes con FPI más avanzada. Si tienes FPI, habla con tu médico sobre si tratar tu reflujo tiene sentido en tu caso particular, y asegúrate de que esa conversación incluya una valoración sincera tanto de los posibles beneficios como de los riesgos.

Descargo de responsabilidad:

Este artículo tiene fines meramente informativos y no sustituye el asesoramiento médico profesional. Consulta siempre atención médica tu atención médica sobre tu situación particular. mama health información y apoyo, pero no sustituye a tu médico.

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Fuentes

• El-Serag, H. B., Sweet, S., Winchester, C. C. y Dent, J. (2014). Actualización sobre la epidemiología de la enfermedad por reflujo gastroesofágico. Gut, 63(6), 871–880.
• Lee, J. S., Ryu, J. H., Elicker, B. M., et al. (2013). El tratamiento del reflujo gastroesofágico se asocia con una mayor supervivencia en pacientes con fibrosis pulmonar idiopática. The American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine, 184(12), 1390–1394.
• Raghu, G., Freudenberger, T. D., Yang, S., et al. (2006). Alta prevalencia de reflujo gastroesofágico ácido anormal en la fibrosis pulmonar idiopática. European Respiratory Journal, 27(1), 136–142.
• Savarino, E., Carbone, R., Marabotto, E., et al. (2017). Reflujo gastroesofágico y aspiración gástrica en pacientes con fibrosis pulmonar idiopática. European Respiratory Journal, 42(5), 1322–1331.