Dieta para la fibrosis pulmonar: qué comer y qué evitar

por el Dr. Jonas Witt
Médico
17 de abril de 2026
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Índice

TL;DR

  • Ninguna dieta puede curar ni revertir la fibrosis pulmonar, pero lo que comes puede influir en la inflamación, el peso y los niveles de energía.
  • Los alimentos antiinflamatorios, como la fruta, la verdura, el pescado azul y los cereales integrales, suelen ser beneficiosos para la salud pulmonar.
  • Ciertos alimentos y hábitos, como los alimentos muy procesados, el exceso de sal y las comidas copiosas, pueden agravar la dificultad para respirar y las molestias.
  • Es importante mantener un peso saludable porque tanto el bajo peso como el sobrepeso pueden suponer un esfuerzo adicional para la respiración.
  • Las comidas pequeñas y frecuentes suelen ser más fáciles de manejar que las abundantes cuando la dificultad para respirar es algo habitual en el día a día.
  • Trabajar con un dietista que entienda las enfermedades pulmonares crónicas puede ayudarte a elaborar un plan que se adapte a tu situación concreta.

La dieta no causa la fibrosis pulmonar, y ningún plan alimenticio específico revertirá la cicatrización que ya existe en los pulmones. Pero lo que comes sí influye en la inflamación, el peso corporal, la fuerza muscular y la energía, factores que afectan a cómo se sienten las personas con fibrosis pulmonar en el día a día y a cómo controlan su enfermedad a lo largo del tiempo.

Vale la pena entender bien esa relación entre la nutrición y el control de las enfermedades. No porque la dieta sea una cura, sino porque es uno de los pocos ámbitos en los que las decisiones que tomamos a diario pueden ayudar de verdad al cuerpo durante una enfermedad crónica.

¿Por qué es importante la alimentación en la fibrosis pulmonar?

La fibrosis pulmonar provoca una cicatrización progresiva del tejido pulmonar, lo que reduce la capacidad de los pulmones para transferir oxígeno al torrente sanguíneo. El cuerpo tiene que esforzarse más para respirar, lo que aumenta el gasto energético y, con el tiempo, puede provocar una pérdida de peso involuntaria y atrofia muscular.

Al mismo tiempo, algunas personas con fibrosis pulmonar aumentan de peso, sobre todo si la disminución de la actividad física se suma a unos hábitos alimenticios que no cambian o si los corticosteroides forman parte de su tratamiento. El exceso de peso supone una carga adicional para el sistema respiratorio y puede agravar la dificultad para respirar.

La inflamación también influye, aunque en la fibrosis pulmonar es más compleja que en otras enfermedades pulmonares. El proceso fibrótico implica actividad inmunitaria y estrés oxidativo, y la alimentación puede influir en ambas vías.

Nada de esto quiere decir que la comida sea un medicamento en sentido estricto. Pero sí significa que los hábitos alimenticios tienen consecuencias reales para las personas que padecen esta enfermedad.

¿Qué alimentos pueden ayudar a cuidar la salud pulmonar?

Frutas y verduras

Las investigaciones muestran que las frutas y verduras se asocian sistemáticamente con una mejor salud respiratoria. Aportan antioxidantes, como las vitaminas C y E, el betacaroteno y diversos compuestos vegetales, que ayudan a reducir el estrés oxidativo en el tejido pulmonar.

Las verduras de colores vivos, como las de hoja verde, las zanahorias, los pimientos y el brócoli, son especialmente ricas en estos compuestos. Las bayas, los cítricos y los tomates también son fuentes importantes. Es más recomendable consumir una gran variedad a lo largo de la semana que centrarse en un solo alimento.

Pescado azul

Los pescados grasos, como el salmón, la caballa, las sardinas y la trucha, contienen ácidos grasos omega-3, que tienen propiedades antiinflamatorias. Aunque los omega-3 no se han estudiado específicamente como tratamiento para la fibrosis pulmonar, se reconoce ampliamente que son beneficiosos para reducir la inflamación sistémica y favorecer la salud cardiovascular, lo cual es importante en el contexto de una enfermedad pulmonar que, con el tiempo, suele afectar al corazón.

Dos o tres raciones a la semana es un objetivo razonable para la mayoría de la gente, aunque las necesidades de cada uno varían.

Cereales integrales y fibra

Los cereales integrales, como la avena, el arroz integral, la quinoa y el pan integral, aportan energía duradera y favorecen una digestión saludable. La fibra también alimenta a las bacterias intestinales beneficiosas, y las últimas investigaciones sugieren que la relación entre el intestino y los pulmones podría influir en la función inmunitaria y en las respuestas inflamatorias.

Los carbohidratos refinados, por el contrario, se metabolizan más rápido y producen más dióxido de carbono como subproducto. Para las personas con capacidad pulmonar reducida, eliminar el dióxido de carbono ya es todo un reto, por lo que a veces se recomienda reducir el consumo de carbohidratos refinados.

Proteínas suficientes

Mantener la masa muscular es importante en la fibrosis pulmonar, ya que la pérdida de masa muscular puede debilitar los músculos respiratorios que intervienen en la respiración. Las proteínas ayudan a mantener y reparar los músculos.

Algunas buenas fuentes son los huevos, las legumbres, el tofu, los lácteos y el pescado. Las necesidades de proteínas pueden aumentar en caso de enfermedad, y las personas que sufren una pérdida de peso significativa quizá deban prestar especial atención a su consumo.

Mantenerse hidratado

Una hidratación adecuada ayuda a que la mucosidad de las vías respiratorias sea más fluida y fácil de eliminar. Por lo general, el agua es la mejor opción. A algunas personas les resultan especialmente útiles las bebidas calientes. Las bebidas con cafeína, en cantidades moderadas, suelen ser adecuadas, pero el consumo de alcohol debe limitarse, ya que puede afectar a la calidad del sueño, al funcionamiento del sistema inmunitario y a la eficacia de los medicamentos.

¿Qué alimentos conviene limitar o evitar?

Alimentos altamente procesados y ultraprocesados

Los alimentos procesados suelen tener un alto contenido en sal, azúcares refinados y grasas poco saludables, todos ellos factores que pueden favorecer la inflamación y contribuir al aumento de peso. Los platos preparados, los aperitivos envasados, la comida rápida y las carnes procesadas entran dentro de esta categoría.

Estos alimentos suelen ser ricos en calorías pero pobres en nutrientes, lo que significa que aportan calorías sin las vitaminas, los minerales y los antioxidantes que favorecen el tejido pulmonar y la función inmunitaria.

Demasiada sal

Un consumo elevado de sal contribuye a la retención de líquidos y al aumento de la presión arterial. Ambos factores pueden suponer una carga adicional para el corazón, que ya tiene que esforzarse más cuando la función pulmonar está reducida. Las personas que toman corticosteroides deben prestar especial atención a su consumo de sal, ya que estos medicamentos pueden aumentar la retención de líquidos por sí mismos.

En este caso, es útil leer las etiquetas de los alimentos, ya que los alimentos procesados y envasados suelen contener mucho más sodio de lo que uno se imagina.

Comidas abundantes

No se trata de evitar alimentos concretos, sino de cómo se organizan las comidas. Las comidas abundantes llenan el estómago, que se encuentra justo debajo del diafragma. Cuando el estómago está lleno, puede ejercer presión sobre el diafragma y hacer que te cueste respirar, sobre todo si ya sufres de dificultad para respirar.

Las comidas más pequeñas y frecuentes suelen sentar mejor. Comer despacio, sentarse erguido durante y después de las comidas, y evitar acostarse justo después de comer también puede ayudar.

Alimentos que provocan gases y hinchazón

Por razones similares, los alimentos que provocan gases y hinchazón abdominal pueden agravar la dificultad para respirar. Entre los culpables habituales se encuentran las bebidas gaseosas, las legumbres en grandes cantidades, las verduras crucíferas crudas como el repollo y el brócoli crudo, y ciertos alimentos ricos en fibra cuando se introducen de forma repentina. Cocinar las verduras y comer raciones más pequeñas puede hacer que estos alimentos sean más fáciles de digerir sin tener que eliminarlos por completo.

Consejos prácticos para la alimentación diaria

La dificultad para respirar a la hora de comer es uno de los problemas más subestimados de la fibrosis pulmonar. Preparar la comida requiere energía, y comer en sí mismo supone un esfuerzo. Algunas estrategias prácticas que pueden ayudar son: cocinar en grandes cantidades los días en que te sientes mejor y guardar las raciones en la nevera o el congelador; elegir alimentos ricos en nutrientes para que, aunque comas menos, sigas cubriendo tus necesidades nutricionales; tener a mano opciones fáciles para los días en que te falte energía; y usar un oxímetro de pulso antes y después de las comidas si la dificultad para respirar es un problema constante.

Sentarse con la espalda recta en una silla con buen respaldo durante las comidas, en lugar de en un sofá blando, también puede facilitar la respiración mientras comes.

Cuándo pedir ayuda

Cualquier persona con fibrosis pulmonar que sufra pérdida de peso involuntaria, cambios significativos en el apetito, dificultad para comer debido a la falta de aire o confusión ante consejos nutricionales contradictorios debería pedir que te deriven a un dietista titulado. El control de la alimentación en las enfermedades pulmonares crónicas no es igual para todos, y las recomendaciones generales sobre alimentación saludable no siempre se adaptan directamente a las necesidades específicas de alguien que tiene que lidiar con una capacidad pulmonar reducida.

A menudo, es en el tiempo que pasa entre citas médicas cuando se acumulan las dudas sobre la alimentación y los hábitos diarios. Anotar lo que ocurre, incluyendo lo que comes, cuándo te cuesta más respirar y cómo evoluciona tu peso, puede hacer que esas conversaciones sean más productivas. Ese tipo de seguimiento detallado es precisamente donde mama health ayudarte a sentirte más preparada y apoyada entre citas.

Descargo de responsabilidad:

Este contenido es meramente informativo y no constituye un consejo médico. mama health información y apoyo, pero no sustituye al médico.

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Fuentes

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